

Cuando hablo del efecto CEO, no me refiero a tu puesto de trabajo sino a la forma de proyectarte a través de la imagen, una que comunica seguridad, claridad y liderazgo incluso antes de decir una palabra.
La imagen funciona como un mensaje silencioso, pero extremadamente poderoso. Y dentro del efecto CEO hay tres pilares que lo sostienen: calidad, estructura y orden. Cuando estos tres elementos se alinean, la percepción que los demás tienen de vos cambia de manera inmediata.
La ropa de calidad y lo que provoca en los demás
Tabla de Contenidos
Diversos análisis citados por Forbes señalan que el uso de ropa de calidad influye directamente en cómo una persona es percibida en entornos profesionales. Las personas que visten prendas de mayor calidad suelen generar mayor confianza, credibilidad y percepción de competencia por parte de los demás.
El estudio destaca que la ropa actúa como una señal externa de estatus, criterio y profesionalismo. No porque sea cara, sino porque comunica cuidado, intención y atención al detalle. Para el observador, esto se traduce en una conclusión rápida: “si cuida su imagen, probablemente cuida su trabajo y sus decisiones”.
Además, la ropa de calidad no solo impacta hacia afuera. También influye hacia adentro: incrementa la autoconfianza, reduce la inseguridad y permite que la persona se enfoque en su desempeño, no en corregirse constantemente.
Pero la calidad por sí sola no sostiene el efecto CEO si no va acompañada de algo clave: estructura.
La estructura: el ajuste que construye autoridad
La estructura se refiere principalmente al ajuste, al corte y a cómo la prenda acompaña y sostiene el cuerpo. Una prenda estructurada define la silueta, ordena visualmente el cuerpo y genera una sensación de control.
Un estudio publicado en el Journal of Experimental Social Psychology sobre enclothed cognition demuestra que la ropa que usamos no solo influye en cómo nos ven los demás, sino también en cómo pensamos, actuamos y tomamos decisiones. Cuando una persona viste prendas con estructura y buen ajuste, tiende a comportarse con mayor seguridad, foco y autoridad.
Desde la percepción externa, una prenda bien ajustada comunica:
-
Dominio del propio cuerpo
-
Claridad de criterio
-
Seguridad personal
Desde lo interno, el ajuste correcto mejora la postura, la forma de caminar y la presencia general. Por eso una prenda estructurada —aunque sea simple— tiene mucho más impacto que una prenda costosa sin ajuste.
También puede interesarte: Vestir para ganar – Luigina Campos
El orden: claridad visual que genera confianza
El tercer pilar del efecto CEO es el orden, y es uno de los más subestimados.
Un estudio de percepción social desarrollado por investigadores de la Universidad de Princeton demuestra que las personas forman juicios sobre confiabilidad, competencia y estabilidad en cuestión de segundos, basándose en señales visuales como la coherencia, la limpieza y el orden.
El orden en la imagen se construye a través de:
-
Combinaciones de colores coherentes
-
Una producción de prendas adecuada
-
Prendas que dialogan entre ellas
El cerebro asocia el orden con claridad mental, organización y capacidad de gestión. Una imagen ordenada transmite tranquilidad y control. Una imagen desordenada, aunque sea moderna o creativa, suele percibirse como ruido, improvisación o falta de foco.
Cuando calidad, estructura y orden se alinean
Cuando calidad, estructura y orden se alinean, la imagen deja de ser solo estética y se convierte en una herramienta estratégica de posicionamiento personal y profesional. No se trata de imponer autoridad ni de vestirse de forma rígida, sino de proyectar liderazgo con intención.
La imagen empieza a trabajar a favor tuyo: habla de claridad, criterio y seguridad antes de que vos tengás que explicarlo.
Eso es, en esencia, el verdadero efecto CEO. Si querés aprender más inscribite en el curso de este 21 de marzo, 2026.
