

Vestir para ganar, un concepto que ha revolucionado, sin embargo, no todos logran comprender. Quien piensa que la imagen es superficial no ha avanzado en el tiempo. Hoy más que nunca se ha comprobado que el tema de la imagen está relacionado con nuestro ser interno. Tanto así que si estamos bien de ánimo nos gusta ponernos la ropa que nos hace sentir bien, pero si estamos un poco deprimidos, optamos por ponernos lo peor del armario y tratar de pasar desapercibidos.
Estudios demuestran que la imagen es poder y cómo esta ayuda a que tanto nuestra parte estética como la emocional se proyecten de una mejor manera. Con la ropa podemos comunicar lo que somos y hacia dónde queremos llegar.
Claro está no se trata solo de la ropa, sino de una serie de elementos que componen la imagen física: vestuario, estilismo, arreglo personal, postura, ademanes, voz, entre otros. “Todo suma o todo resta”. Somos capaces de evidenciar la imagen que queramos, de nosotros depende qué deseamos comunicar. Nadie se escapa de transmitir mediante su imagen.
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Los beneficios de la imagen
La imagen es tan poderosa que incluso en pacientes con depresión, se utiliza el tema de la imagen externa para acompañar la terapia. Adam Galinsky demostró que las personas tienden a actuar de acuerdo con el simbolismo asociado a la ropa que llevan. Este concepto subraya que la ropa no solo moldea la percepción externa, sino también cómo nos sentimos y actuamos.
Ahora bien, ¿qué tiene que ver esto con vestir para ganar? A lo largo de los años hemos visto como aquellas personas más influyentes son las que destacan en sus entornos y que proyectan una imagen coherente con lo que están vendiendo. La ropa y su simbolismo también representa una herramienta de poder que puede generar en otros más confianza, credibilidad e influencia. Esto demuestra que a cómo te ven te tratan.
Precisamente, una las leyes de poder de Robert Greene habla de la ley del atractivo, cuando alguien se muestra como una persona con más energía, luz, vida, es más probable que los demás le crean y se sientan atraídos. No se trata de si alguien es físicamente bonito o no, sino de esa energía que se contagia a los demás. Somos seres que perseguimos lo vivo y no lo inerte, por eso el mostrarnos como personas exitosas, valiosas nos hará alcanzar más fácil las metas y conquistar a nuestra audiencia, volvernos aspiracionales.
Vestir para ganar es un concepto que envuelve un conjunto de pilares que nos enseñan a destacar, llamar la atención tal como lo expresa Greene. Aquel que destaca siempre será visto como una autoridad y un líder a seguir. La ropa es uno de esos factores que nos ayudan a afianzar nuestras relaciones y convencer a los demás.
Pregúntese ¿Qué está transmitiendo hoy? ¿Eso que está comunicando lo está llevado hacia donde quiere estar? ¿Hay en su armario ropa que transmita eso que usted desea o todo lo contrario? Hacerse estas preguntas le permitirá trazar su camino y le enseñará a decidir qué es lo que quiere lograr.
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